Lo que Usted debe saber sobre la anemia
Introducción
La anemia es una de las alteraciones de la sangre más frecuentes, pero también una de las que más fácilmente pueden simplificarse de manera incorrecta. Es común escuchar que una persona “tiene anemia porque le falta hierro”; sin embargo, la anemia no es una sola enfermedad y tampoco siempre se debe a una deficiencia de hierro.
En términos generales, hablamos de anemia cuando la concentración de hemoglobina o la cantidad de glóbulos rojos es menor de lo esperado. Esto reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno hacia los tejidos y puede producir síntomas como cansancio, debilidad, mareos o falta de aire.
Como hematólogo, considero importante que Usted conozca qué significa realmente tener anemia, cuáles pueden ser sus causas y por qué el tratamiento debe dirigirse al origen del problema y no solamente a elevar la hemoglobina.
¿Qué función tiene la hemoglobina?
Los glóbulos rojos contienen una proteína llamada hemoglobina, cuya función principal es transportar oxígeno desde los pulmones hacia los diferentes órganos y tejidos del cuerpo.
Cuando existe anemia, la capacidad de transportar oxígeno disminuye. Por esta razón, algunas personas comienzan a sentirse agotadas incluso durante actividades que anteriormente realizaban sin dificultad.
La intensidad de los síntomas no depende solamente del nivel de hemoglobina. También influyen la rapidez con la que apareció la anemia, la edad del paciente, su estado cardiovascular y la existencia de otras enfermedades.
¿Cuáles son los síntomas de la anemia?
Una anemia leve puede no producir síntomas y descubrirse de manera incidental durante una biometría hemática. Cuando la anemia es más significativa, puede manifestarse mediante:
Cansancio o falta de energía.
Debilidad.
Palidez de piel y mucosas.
Mareos.
Dolor de cabeza.
Falta de aire, principalmente durante el esfuerzo.
Palpitaciones o aumento de la frecuencia cardíaca.
Dificultad para concentrarse.
Estos síntomas no son exclusivos de la anemia y pueden presentarse en muchas otras enfermedades. Por ello, no es recomendable establecer el diagnóstico únicamente por los síntomas.

¿Por qué aparece la anemia?
Existen numerosas causas y, desde el punto de vista médico, podemos agruparlas en tres grandes mecanismos.
1. El organismo no produce suficientes glóbulos rojos
Esto puede ocurrir por deficiencias nutricionales, enfermedades de la médula ósea o padecimientos crónicos.
Entre las causas se encuentran:
Deficiencia de hierro.
Deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico.
Enfermedad renal crónica.
Procesos inflamatorios prolongados.
Síndromes mielodisplásicos.
Anemia aplásica y otras enfermedades de la médula ósea.
2. Existe pérdida de sangre
Las pérdidas de sangre pueden ser evidentes o pasar inadvertidas durante largos periodos.
Por ejemplo:
Menstruaciones abundantes.
Sangrado gastrointestinal.
Úlceras.
Cirugías o traumatismos.
Otros sangrados crónicos.
En estos casos, es especialmente importante determinar por qué se está perdiendo sangre y no limitarse únicamente a administrar hierro.
3. Los glóbulos rojos se destruyen antes de tiempo
Normalmente, un glóbulo rojo permanece aproximadamente 120 días en circulación. Algunas enfermedades provocan que se destruya antes de ese periodo, fenómeno conocido como hemólisis.
Esto puede ocurrir en anemias autoinmunitarias, enfermedades hereditarias de los glóbulos rojos y otras condiciones hematológicas.
La Organización Mundial de la Salud señala que la anemia puede tener múltiples causas, incluyendo deficiencias nutricionales, infecciones, enfermedades crónicas y pérdidas sanguíneas.
¿Toda anemia debe tratarse con hierro?
No.
Este es probablemente uno de los aspectos más importantes que deseo transmitirle.
El hierro es útil cuando existe deficiencia de hierro, pero existen muchas anemias en las que administrar este mineral no solucionará el problema. La American Society of Hematology enfatiza que identificar anemia no constituye por sí mismo un diagnóstico completo: siempre debe investigarse su causa.
Tomar suplementos sin una evaluación adecuada puede retrasar el diagnóstico de la enfermedad responsable de la anemia.
Por ello, antes de iniciar un tratamiento es conveniente conocer parámetros como hemoglobina, volumen corpuscular medio y, dependiendo del caso, ferritina, hierro, vitamina B12, ácido fólico, reticulocitos y otros estudios específicos.
¿Cómo se diagnostica?
El primer estudio suele ser una biometría hemática completa.
Además del nivel de hemoglobina, este análisis permite evaluar características importantes de los glóbulos rojos y otras células sanguíneas.
Dependiendo de los resultados y de los antecedentes del paciente, pueden solicitarse estudios complementarios, como:
Ferritina y perfil de hierro.
Vitamina B12 y ácido fólico.
Recuento de reticulocitos.
Frotis de sangre periférica.
Pruebas de función renal.
Marcadores de hemólisis.
Estudios de médula ósea en casos seleccionados.
El objetivo no es únicamente confirmar que existe anemia, sino determinar por qué apareció.
¿Cuándo debería consultar con un hematólogo?
No toda anemia requiere inicialmente la atención de un especialista. Sin embargo, una valoración hematológica puede ser especialmente importante cuando:
La anemia es persistente o recurrente.
La causa no está clara.
La hemoglobina disminuye considerablemente.
Existen alteraciones adicionales en glóbulos blancos o plaquetas.
Hay sospecha de hemólisis.
Existen antecedentes de enfermedades de la médula ósea.
El tratamiento inicial no produce la respuesta esperada.
Se presentan síntomas importantes como dificultad para respirar, palpitaciones o debilidad intensa.
La anemia puede ser una señal, no solamente un diagnóstico
Uno de los errores más frecuentes es considerar la anemia como el problema final. En realidad, en muchas ocasiones es la manifestación de otro proceso que está ocurriendo en el organismo.
Puede deberse a algo tan corregible como una deficiencia nutricional, pero también puede ser consecuencia de una pérdida crónica de sangre, enfermedad renal, inflamación persistente o una alteración de la médula ósea.
Por ello, la American Society of Hematology señala que determinar la causa de la anemia es indispensable, ya que en determinados casos puede estar relacionada con enfermedades potencialmente graves.
Conclusión
La anemia es frecuente, pero no debe normalizarse ni tratarse de manera automática.
Si Usted tiene hemoglobina baja, cansancio persistente, palidez, falta de aire o le han informado que presenta anemia en sus estudios de laboratorio, lo más importante es identificar la causa.
Un diagnóstico adecuado permite seleccionar el tratamiento correcto y evitar medicamentos o suplementos innecesarios.
Como hematólogo, estoy a su disposición para realizar una valoración integral, interpretar sus estudios y determinar el origen de cualquier alteración en su sangre.
Referencias bibliográficas
World Health Organization. Anaemia. Fact Sheet. Actualización 2025.
National Heart, Lung, and Blood Institute. What Is Anemia? National Institutes of Health.
American Society of Hematology. Anemia: Patient Information.
American Society of Hematology. Approach to Anemia.
American Society of Hematology. Iron-Deficiency Anemia.





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